| Conclusiones | Los resultados del Delphi y su legítima diversidad interpretativa permiten señalizar tendencias y dimensiones críticas, a lo que contribuyen tanto los acuerdos alcanzados como las discrepancias significativas observadas. Sin embargo no permiten extraer conclusiones prescriptivas, ni los consensos obtenidos de las respuestas de los panelistas constituyen un argumento definitivo a favor de ninguna alternativa. La metodología de esta técnica no lo permite ni la naturaleza de la información obtenida lo soporta.
Por tanto, las siguientes consideraciones se plantean como sugerencias para estimular un uso imaginativo de la información recopilada. |
| Empleo retribuido y bienestar de las mujeres | La declaración del 40% de las mujeres jóvenes españolas, que según Fernández Cordón21 – afirman preferir su carrera laboral a tener descendencia sugiere la dimensión de las tensiones asociadas a las aspiraciones de la mujer, la transformación del mercado de trabajo y los nuevos patrones de competitividad y justifica la creación de un “contrato social de género”.
- Los resultados obtenidos en el Delphi muestran que el panel es consciente de la importancia de la calidad del empleo y la igualdad efectiva de genero en el ámbito laboral son condiciones básicas para transformar la actual situación de discriminación que sufren las mujeres. Así lo confirman las predicciones que asocian la precariedad de las condiciones laborales y la mayor vulnerabilidad de las mujeres al desempleo con efectos secundarios sobre su salud física y mental.
- La mayoría de las personas encuestadas manifiestan reticencias a admitir un pronóstico de mejora real e inmediata de las actuales condiciones de soporte a los padres trabajadores –servicios para la primera infancia, cuidados para las personas dependientes que conviven en el hogar, flexibilidad y seguridad.
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| Un significativo escepticismo | En el conjunto de las respuestas a las cuestiones planteadas se advierte una mayoritaria actitud de escaso compromiso con posiciones extremas (las posiciones más marcadas) - a favor o en contra - en lo que se refiere a los pronósticos expresados sobre la verosimilitud de ocurrencia real de aquello que, paradójicamente, también de manera mayoritaria se expresa inequívoca aspiración, preferencia o deseo. En síntesis, se desconfía que ocurra aquello que se desea con vehemencia, como si un temor a pecar de ingenuidad obligara a discriminar / diferenciar entre lo aceptablemente deseable y lo razonablemente esperable.
Así, a una preferencia absoluta por las formas de cuidado comunitario de las mujeres mayores dependientes frente a las de corte asilar, se une la elevada desconfianza expresada sobre la probabilidad de que las administraciones vayan a orientar sus respuestas de acuerdo con ese sentir generalizado o con las necesidades específicas de las mujeres de edad avanzada.
También se aprecian implícitos contrastes entre el deseo unánime de una significativa incorporación de mujeres al vértice de la actividad investigadora en biomedicina y la extendida duda respecto a que ésta vaya a suponer un avance en la integración del punto de vista del género en la política de investigación y en el diseño de proyectos.
Sin embargo extraer conclusiones precipitadas de este aparente pesimismo transversal a lo largo del estudio podría ser inadecuado. Puede que a la vista de estos resultados presentados algunos apunten hacia una cierta degradación de la confianza en la receptividad de los políticos hacia sus prioridades como expresión de desconfianza en las instituciones. En tal caso es conveniente recordar que con razonamientos similares se podría cuestionar la (aparentemente) menguada capacidad de compromiso con la iniciativa y la acción cívica asertiva de quienes muestran ese grado de disociación entre lo que se reivindica y lo que realmente se espera conseguir.
Esta consideración no pretende ocultar la severidad del juicio que emerge hacia nuestras instituciones de convivencia, si no más bien señalar la dimensión generalizada - de toda la ciudadanía - de la responsabilidad tanto de enunciar y defender las aspiraciones colectivas contemporáneas de justicia social e igualdad de género, como de reducir las incertidumbres acerca de cómo asegurar su logro.
Asumiendo que el riesgo asociado a solicitar a los panelistas una doble dimensión en sus pronósticos – deseo y predicción pragmática- es el de aumentar la exigencia del lector en el análisis y la interpretación de los resultados, estimamos que vale la pena asumirlo. |
| La percepción conjunta del ciclo vital | La concepción de un espacio europeo de protección social supone garantizar a ciudadanas y ciudadanos un sistema organizado de recursos que les permita afrontar riesgos predecibles y aleatorios a lo largo de su ciclo vital, mas allá de intervenciones episódicas, discrecionales y descohesionadas. En este sentido es de la mayor importancia que la igualdad de género y la desaparición de la discriminación por razón de sexo se integre asimismo a lo largo del ciclo vital de las personas. Difícilmente se podrá promover la igualdad de género en la jubilación y en las edades avanzadas manteniendo la actual desigualdad a lo largo de la vida laboral activa de las mujeres. El Delphi aporta por lo menos dos datos congruentes con esta visión:
- En primer lugar la conciencia unánime de los panelistas acerca de las dimensiones del desafío social que representa el envejecimiento y las exigencias de la equidad inter e intrageneracional, especialmente en lo que se refiere a las tareas de cuidado no retribuido de las personas mayores dependientes, mayoritariamente asumido por las mujeres.
- En segundo lugar, y en relación con lo anterior, la comprensión del escaso realismo que supone esperar que en el futuro inmediato los costes de una demanda en constante crecimiento de atención a mayores niveles de dependencia en la población anciana no vayan a continuar siendo soportado por sus hijas y parientes cercanos.
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| Maternidad y medicalización | Las mujeres añaden a las exigencias compartidas con los hombres de cuidados sanitarios necesidades específicas adicionales a causa no sólo de su biología sino también de los roles determinados por el género. En respuesta a estas últimas, la denominada “medicina reproductiva” constituye un referente crítico en el conflicto entre la medicalización - la búsqueda de patologías en condiciones y procesos “normales” en el ciclo vital de las mujeres – y la documentada desatención a algunas de estas necesidades.
- El panel ha dado muestras de apreciar las limitaciones de disponer de tecnología e información para controlar la fertilidad sin actuar sobre las desigualdades de género.
- Especial interés reviste la percepción de la asistencia prestada por los servicios sanitarios ante la interrupción voluntaria del embarazo. Además de la vigente limitación normativa de la capacidad de elección de la mujer, la situación actual de este proceso medicalizado se caracteriza por una realización abrumadoramente privada, con un casi absoluto desistimiento de los servicios públicos a la hora de facilitar su prestación. Al respecto los panelistas mostraron a la vez sus aspiraciones de que la prestación se normalice en la cartera de servicios de los centros públicos y su escepticismo de que eso vaya a producirse de manera apreciable a lo largo de los próximos quince años.
- En este ámbito existen otras actuaciones en las que se aprecian limitaciones sin base científica a la autonomía y capacidad de decisión de las mujeres como en la elección del tipo de parto, la opción de recibir anestesia epidural, o la autorización explícita para la práctica de una episiotomía; ejemplos de intervenciones injustificadamente discrecionales por parte de los proveedores sanitarios. Entre las respuestas a estas cuestiones, los partidarios de que la mujer influya decisivamente en ellas expresan – mayoritariamente - reservas acerca de que se alcance una situación más equilibrada en el horizonte temporal propuesto.
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| Todo para ellas pero sin ellas | Un rasgo recurrente de la cultura innovadora de nuestro “sistema de bienestar” consiste en tolerar, e incluso incentivar el discurso del necesario cambio, al tiempo que se desnaturalizan las recomendaciones y se consiente en aplazar cualquier transformación hasta que su eventual realización no surta efectos apreciable. En el ámbito sanitario las peripecias del popular “Informe Abril Martorell” lo convierten en un paradigma del reformismo social español de las últimas décadas.
- Resulta preocupante la compatibilidad existente entre el reconocimiento del descontento de las mujeres con la escasa sensibilidad y respuesta del sistema público a sus problemas específicos de salud, la admisión de que no debería ocurrir y la predicción de su efecto incentivador sobre el deslizamiento de usuarias desde el sistema publico hacia el aseguramiento y la medicina privados. La mayoría de los panelistas, sin que ningún grupo destaque por encima de los demás, manifiestan una muy limitada confianza en que se altere la capacidad del sistema sanitario para reconocer, prestar atención y dar legitimidad a las preferencias, experiencias y juicio de las usuarias en la toma de decisiones clínicas.
- Los pronósticos relacionados con el proceso de articulación de las necesidades subjetivas en demanda individual de salud y servicios sanitarios exhiben también la comentada dicotomía entre la afirmación mayoritaria de las aspiraciones a que la usuaria se convierta en el auténtico centro del sistema sanitario público aumentando su capacidad de participación, de autonomía y de elección informada y la escasa convicción de ocurrencia, avalada mayoritariamente.
- Nada parecido al “derecho de objeción” – negativa a admitir intervenciones sin probada eficacia científica por parte del paciente - va a consagrarse formalmente para una mayoría de panelistas casi tan considerable como la mayoría que desearía que eso se produjera en las relaciones médico-paciente. Por lo menos en el ámbito de la medicina pública.
- Los profesionales son quienes más se oponen a admitir que la ampliación de la capacidad de decisión de las usuarias se realice a costa de relajar el filtro de la Atención Primaria para acceder directamente a la atención especializada en la salud de la mujer.
- También se constata que son los profesionales sanitarios, en contraste con el resto de los componentes del panel, quienes se muestran menos favorables a que la consideración asistencial específica a los problemas de salud de la mujer vayan más allá de la sexualidad y la reproducción.
- Finalmente, frente a la ausencia de ambigüedad en la expresión unánime de lo deseable que es que las mujeres se incorporen en proporciones crecientes a la cúspide de los órganos de decisión de la política y la gestión sanitarias para la integración de la perspectiva de género, debe considerarse lo que significa que un treinta por ciento de los consultados den por descontado que eso no va a suceder y que el resto muestre indeterminación en el pronóstico de ocurrencia.
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| La persistente invisibilidad del género y el sexo en la investigación biomédica. | De todos los premios Nobel concedidos desde el comienzo del pasado siglo, 457 han sido otorgados a hombres de cuyos equipos científicos formaban parte mujeres y sólo 11 a mujeres. Pese a que desde hace 25 años en las aulas de las facultades de ciencias de la salud la presencia femenina es mayoritaria, en nuestro país aun no existe ninguna catedrática de Ginecología u Obstetricia. Tal vez esta constatación permita comprender algo más la permanencia, aún documentada, de resistencias a la inclusión sin excepciones del punto de vista de género en las estructuras de gobernabilidad, la gestión y la realización de la actividad científica en biomedicina.
Tampoco lo que se espera de la actividad científica se libra, atendiendo a los resultados de la consulta, de un poco velado escepticismo. En este sentido presentar a estas alturas como si fuera un logro que una proporción mayor de recursos para nuestra investigación se asigne a mujeres resulta particularmente significativo e indica el trecho que queda por recorrer para erradicar el sesgo involutivo de género en cuanto a estrategia, relevancia social, priorización y producción de conocimiento y aplicación clínica.
- En el enfriamiento de las expectativas expresadas acerca de que la priorización de la investigación sea especialmente relevante con los problemas de salud tradicionalmente desatendidos, probablemente juega un papel importante el destacado nivel de verosimilitud que los propios panelistas otorgan al pronostico de que la “medicalización” y la atención selectiva de los especialistas y “expertos” suelen dirigirse y focalizarse en las oportunidades de mercado y de prestigio asociadas a la innovación tecnológica que no siempre es congruente con las necesidades sanitarias percibidas por las mujeres.
- Para concluir, es alentador comprobar la unanimidad que el panel muestra en la formulación de aspiraciones comunes de progreso en el incremento de la incorporación de mujeres a la investigación biomédica, la priorización de líneas de investigación sobre problemas de salud de la mujer reiteradamente desatendidos – aunque la esperanza de que eso vaya a producirse es mucho menos pronunciada - así como de que se corrija el sesgo existente en la proporción de participantes de cada sexo en el diseño de los proyectos de investigación.
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