Resultados

El estudio presenta las valoraciones, aspiraciones, compromisos y pronósticos de un panel de 364 personas consultadas, profesionales, activistas y ciudadanos acerca de la evolución, en los próximos quince años,  de una serie de factores institucionales, normativos, económicos y organizativos que se consideran determinantes en la evolución de las condiciones de salud de la mujer.

El presente resumen destaca los principales resultados de la consulta siguiendo la estructura de la presentación de los resultados en el informe (capítulo 7).

  • Envejecimiento y dependencia
  • Trabajo y calidad de vida
  • Salud reproductiva
  • Los servicios sanitarios y las mujeres
  • Investigación biomédica y desigualdades en salud
Envejecimiento y dependencia
  • La mayoría de panelistas predice que aumentará la proporción de mujeres mayores con relación a la de hombres. Aumentará sobre todo el colectivo más desfavorecido de mujeres con serias limitaciones para desenvolverse por sí solas.
  • Sobre el cuidado de las personas mayores dependientes, el panel encuestado prefiere respuestas basadas en la comunidad antes que el mantenimiento de la atención “asilar”, aunque muestra un cierto temor a que la situación actual se perpetúe.
  • También se contempla con escepticismo el desarrollo de una respuesta pública y privada sensible a las necesidades específicas de las mujeres en la atención a las personas mayores, dependientes y solas.
Salud reproductiva

El informe concede un tratamiento singularizado a los problemas de salud de la mujer confinados tradicionalmente a la expresión “salud reproductiva” no para perpetuar el prejuicio de que estos problemas tuvieran algún significado distinto de cualquier otra dolencia o enfermedad soportada por las mujeres, si no que porque en buena medida están aún asociados a conflictos de valores con los profesionales de la salud, evocan un paternalismo insostenible y ejemplarizan una provisión pública en ocasiones ajena a las necesidades específicamente percibidas y valoradas por  la población femenina.

  • Se aspira unánimemente a que la autonomía de las usuarias y pacientes de los servicios sanitarios en las decisiones que conciernen a su salud e integridad personal se vea libre de cualquier forma de discriminación y paternalismo. Se ejemplifica este objetivo en el apoyo a la posibilidad de elección del tipo de parto, la autorización expresa para intervenciones hasta ahora discrecionales como la episiotomía o la opcionalidad de la anestesia epidural.
  • Se repudia mayoritariamente la estigmatización de la interrupción del embarazo y se desea que como prestación de catálogo se  provea en todos los centros públicos. Simultáneamente se constata una mayoritaria desconfianza en que esto vaya a suceder.
  • Se pronostica con una razonable confianza que existirá un mayor desarrollo de servicios no terapéuticos como el consejo reproductivo y el diagnóstico prenatal.
 
Los servicios sanitarios y las mujeres

En este apartado los resultados se ordenan con relación a cuatro dimensiones  distintas:

  1. Pronósticos sobre la evolución de factores y comportamientos de riesgo para la salud.
  2. Reformulación organizativa de los servicios sanitarios ante déficits o respuestas inequitativas o inadecuadas.
  3. Papel de las profesionales sanitarias en la  redefinición de los servicios sanitarios.
  4. Capacitación ( “empowerment”) de las pacientes.
  • Se pronostica que aumentarán las enfermedades asociadas al tabaquismo y a la adicción al alcohol, convirtiéndose las mujeres  en objeto destacado  de campañas de inducción publicitaria.
  • Se predice así mismo un aumento en la práctica de ejercicio físico así como de la demanda de servicios de remodelación estética del cuerpo y la aceptación social de este tipo de prácticas.
  • Igualmente se pronostica un interés creciente en la prevención de la osteoporosis y otras enfermedades osteoarticulares.
  • Se espera que los servicios sanitarios se permeabilicen a la cultura y leguajes de las mujeres inmigrantes, en contraste con una escasa esperanza en que esta adaptación se produzca en la práctica.
  • Diferenciando por sexos, las profesionales sanitarias se muestran más convencidas que sus colegas masculinos de la  pertinencia de desarrollar especialidades médicas centradas en la salud de la mujer desde un punto de vista integral.
  • Más de la mitad de los panelistas consideran verosímil – a pesar de que por otra parte manifiestan no desearlo - que la falta de una respuesta sanitaria pública adaptada a las especificidades de salud de la mujer desplazará su demanda de atención a la a la medicina privada
  • Se pronostica y se desea positivamente que la coordinación de las dimensiones preventivas, diagnósticas y de tratamiento mejorará la detección de problemas oncológicos.
  • También son positivas las expectativas y deseos de que se desarrollen programas de atención al climaterio, pronosticando la proliferación de grupos de autoayuda.
  • El panel expresa un deseo unánime pero un pronóstico más reservado en relación con el acceso en igualdad de condiciones de las profesionales sanitarias a cargos decisivos de la organización.
  • En promedio, y por sexos, los hombres consultados mostraron mayores reservas y un menor convencimiento acerca de la idoneidad de la creciente feminización de ciertas profesiones sanitarias. 
  • El acceso a ciertas especialidades obviando el filtro de la atención primaria obtiene una respuesta negativa, aunque fragmentada por segmentos de panelistas: los profesionales sanitarios se oponen más decididamente a esta opción que el resto del grupo de consultados.
  • De nuevo, el deseo expresado mayoritariamente en cuanto a la posibilidad de acceder directamente a las prestaciones ginecológicas, cuenta con una respuesta diferencial menos entusiasta del colectivo sanitario del panel.
  • Se muestra un rechazo muy marcado ante el previsible intercambio (trade-off)  entre el acceso a los beneficios del desarrollo tecnológico  y la pérdida de capacidad de decisión informada.
  • El panel muestra un decidido anhelo de que se incrementen las vías  de capacitación y de participación de las pacientes en la toma de decisiones sanitarias, -por ejemplo a capacidad de ejercer derechos de objeción antes prácticas de dudosa efectividad-, aunque los consultados reflejan una escasa confianza en que se den dichas transformaciones.
  • El panel pronostica moderadamente que ciertos actores del entorno sanitario actuarán de manera "lobbystica" estableciendo alianzas estratégicas con las usuarias femeninas de los servicios de salud, y la expresión de deseos de ocurrencia muestra una gran fragmentación.
Investigación biomédica y desigualdades en salud
  • Uno de los más elevados consensos se refiere a la aspiración de que las perspectivas de sexo y género sean integradas sin excepción tanto en la política científica como en la producción de conocimiento, el diseño y la ejecución de los proyectos de investigación biomédica.
  • Destaca el pesimismo que manifiesta una mayoría escéptica con el hecho de que aumente el número de mujeres investigadoras, y con ello la incorporación de la perspectiva de género.
  • Tampoco pasa inadvertida la división de opiniones ante la hipotética medicalización de ciertas condiciones de salud femeninas, mostrando el colectivo de profesionales sanitarios  una oposición más marcada que el resto del panel.
  • El panel expresa un deseo unánime de que la Unión Europea se movilice activamente en la reducción de desigualdades de salud por razones de género y sexo, deseo que viene acompañado de un ligero optimismo en que las instituciones comunitarias den una respuesta satisfactoria en este sentido.