Diversos estudios demuestran que las mujeres obtienen sistemáticamente menos recursos que los investigadores varones. En el Reino Unido, por ejemplo, solamente un 20% de las subvenciones del British Medical Research Council y del Wellcome Trust se concedieron a mujeres investigadoras, constituyendo éstas el 40% de los cargos académicos en el ámbito de la investigación biomédica16.
Históricamente las mujeres no han tenido una adecuada representación –han sido con frecuencia excluidas o sub-representadas - en el proceso de producción de conocimiento biomédico. Eso ha tenido repercusiones en la transferencia de sus resultados a la práctica clínica. En consecuencia se cuenta con una serie de déficits importantes de conocimiento acerca del proceso de enfermar y de las condiciones patológicas experimentadas específicamente por las mujeres17.
”Se ha registrado relativamente poca investigación en las enfermedades y desarreglos no asociados con la reproducción que afectan sin embargo de manera grave a las mujeres…. Y donde los problemas de salud afectan por igual a mujeres y a hombres, son escasos los estudios que hayan tratado de comprender las diferencias entre ambos sexos en el desarrollo de síntomas y en el tratamiento”18. Así, aunque la principal causa de mortalidad femenina, tras la etapa del climaterio, es la enfermedad coronaria, la práctica totalidad de los ensayos clínicos y resultados experimentales sobre dicha patología ha sido realizada sobre varones19.
Esta desatención en la indagación científica en la salud de las mujeres coexiste con las denuncias respecto a la “sobre-medicalización” de ciertas condiciones específicamente femeninas20.
En este capítulo se visualizan los resultados de la consulta relativos a la incorporación de la perspectiva de sexo y género en la I+D biomédica enfocada a la eliminación de la investigación sesgada en el conocimiento los problemas de salud y de las consecuencias de las innovaciones tecnológicas y organizativas en la asistencia sanitaria de las mujeres. |