La permeabilidad y capacidad de respuesta de los servicios sanitarios a las especificidades culturales de mujeres procedentes de la inmigración y el consiguiente respeto a sus hábitos higiénico-dietéticos alcanza un elevado grado de acuerdo entre el panel consultado. La puntuación mediana es de 8, agrupándose el 88% de las respuestas entre éste y sus valores adyacentes.
Figura 4.8 Distribución de pronósticos ante la afirmación: “Se incrementará el número de (mujeres) inmigrantes, obligando a configurar unos servicios sanitarios permeables a otras culturas y atentos a las especificidades de sus hábitos sanitarios, higiénico-dietéticos, etc”.
Un 96% de panelistas desean que los servicios de ginecología y obstetricia se adapten a las necesidades específicas que plantean las diferencias culturales de buena parte de su clientela futura, con un 40% de respuestas en el 9. La confianza en que se produzca dicha adaptación es mucho menor, ya que únicamente la comparten el 11%, frente a un 12% que muestra un matizado escepticismo y el resto posicionado en la desconfianza, representada por el intervalo 4 a 6.
Figura 4.9 Distribución de pronósticos y deseos ante la afirmación: “Los servicios de ginecología y obstetricia experimentarán una progresiva adaptación a las necesidades específicas que plantean las diferencias culturales de buena parte de su clientela futura (inmigración), tales como servicio de traducción, etc...”.
La configuración de especialidades médicas cuyo objeto sea la salud de la mujer, más allá de los problemas ligados a la sexualidad y la reproducción concita la adhesión del 62% del panel posicionado alrededor del 8 y el rechazo del 19%, con una dispersión de las respuestas alta. Las predicciones al respecto son mucho menos halagüeñas, con un 21% de participantes totalmente descreídos y un 71 % que desconfían más o menos moderadamente (puntuando de 4 a 6).
Figura 4.10 Distribución de pronósticos y deseos ante la afirmación: “Se configurará(n) una(s) especialidad(es) médica(s) cuyo objeto sea la salud de la mujer, más allá de los problemas ligados a la sexualidad y la reproducción».
En el análisis por grupos de los pronósticos, las mujeres mostraron una voluntad más acentuada que los hombres de que se configuren este tipo de unidades (Mediana Mujeres= 8; Mediana Hombres= 6). En ese análisis se puso de manifiesto que el conjunto de profesionales sanitarios se mostró mucho menos convencido de la deseabilidad de la propuesta que el grupo de no sanitarios, con una gran dispersión en sus respuestas.
Figura 4.11 Distribución de los deseos por sexos y profesión (sanitarios versus el resto del grupo) ante la afirmación: “Se configurará(n) una(s) especialidad(es) médica(s) cuyo objeto sea la salud de la mujer... ».
La creación de unidades monográficas para la atención de problemas específicamente femeninos es inequívocamente deseada por el 80% de participantes, con respuestas concentradas entre el 7 y 9. A diferencia de otros deseos, la materialización de éstos es considerada más verosímil: el 36% prevén, en mayor o menor medida, que se conformarán este tipo de unidades.
Figura 4.12 Distribución de pronósticos y deseos ante la afirmación: “Se crearan cada vez más unidades monográficas para la atención de problemas específicamente femeninos, como por ejemplo el climaterio (menopausia), algunas disfunciones hormonales, asesoramiento reproductivo, incontinencia urinaria)”.
Así, el incremento de los programas y unidades de atención específica al climaterio es considerado como deseable por el 82% del panel –75% focalizados alrededor del 8 -, al tiempo que un 73% augura tal incremento, aunque el 64% lo hace de manera moderada, puntuando 6,5.
Figura 4.13 Distribución de pronósticos y deseos ante la afirmación: “Aumentarán los programas y unidades de atención específica al climaterio”.
De especial interés son las respuestas relativas a las repercusiones de estos programas y unidades. Ante la afirmación propuesta de que los programas de atención al climaterio estimularán un mayor uso de terapias hormonales, tratamientos de la osteoporosis y una mayor medicalización, existe una importantísima dispersión en la expresión de deseos, lográndose la máxima concentración en el 42% agrupados en torno al 8, seguida del 35% que se aglutinan alrededor del 2.
El análisis por subgrupos evidenció un bajo consenso entre profesionales sanitarios y un menor deseo, en contraste con el deseo expresado en positivo de un modo más uniforme por el grupo de “no sanitarios”. Es posible que estas discrepancias se expliquen por las diferencias de información entre ambos grupos respecto a las terapias citadas y las controversias que plantean.
La previsión sobre el horizonte previsible resulta mucho más homogénea, con un 60% de predicciones positivas, y una mediana de 7.
Figura 4.14 Distribución de pronósticos y deseos ante la afirmación: “Los programas de atención al climaterio estimularan un mayor uso de terapias hormonales, tratamientos de la osteoporosis y medicalización de condiciones fisiológicas».
Figura 4.15 Distribución de deseos de los profesionales sanitarios y el resto del panel ante la afirmación: ““Los programas de atención al climaterio estimularan un mayor uso de terapias hormonales, ...”.
La constitución, a partir de iniciativas sociales, de grupos de apoyo a mujeres climatéricas es razonablemente deseada – 82% de expresión afirmativa de adhesión– lo que contrasta con la escasa fe en el pronóstico de su plasmación real ya que sólo el 13% confía en que se desarrollen estas actuaciones y las predicciones de un tercio de los respondientes se asignan a la puntuación de indiferencia que coincide con la mediana.
Figura 4.16 Distribución de pronósticos y deseos ante la afirmación: “Se extenderá la presencia de grupos de apoyo multidisciplinares para mujeres climatéricas a partir de iniciativas sociales”.
La posibilidad de una migración al sector privado motivada por el descontento con la actual capacidad de respuesta pública a los problemas femeninos es considerada como indeseable por el 70% de consultados (puntuaciones de 1 a 3), con el importante rechazo que supone el 40% de puntuaciones en el 1. Pero los respondientes consideran sumamente verosímil esta posibilidad, ya que tan sólo el 3 % descree de su ocurrencia, mientras el 55% pronostican – o temen – que se producirá.
Figura 4.17 Distribución de pronósticos y deseos ante la afirmación: “El descontento con la actual capacidad de respuesta a los problemas femeninos del sistema público hará que muchas mujeres acudan al sector privado, buscando una mayor condescendencia o sensibilidad hacia algunas de sus preferencias (como ya es el caso de las maternidades, buena parte de la pediatría y la mayoría de los tratamientos para la infertilidad)”
Cuando se plantea que el tratamiento de la infertilidad no goce del status de prestación sanitaria financiada públicamente, se concita el repudio del 61% del panel (intervalo 1 a 3), al tiempo que un tercio de respuestas expresan el mayor rechazo posible, situándose en el 1. Sin embargo el 20% de los consultados creen – o temen– que ese será el escenario más verosímil para los próximos años, si bien el 71% de las apuestas se concentran alrededor de la incertidumbre representada por la mediana de 5. El análisis por subgrupos no evidenció diferencias sustantivas entre colectivos del panel que explicaran la alta dispersión de los pronósticos.
Figura 4.18 Distribución de pronósticos y deseos ante la afirmación: “Alternativamente, el tratamiento de la infertilidad no gozará del status de prestación sanitaria financiada públicamente, ampliando el mercado del que ya goza su prestación privada”.
Los deseos sobre una mayor atención a problemas que se perciben como insuficientemente atendidos, como son los prolapsos genitales o la incontinencia de orina son mayoritarios (95%) y marcados, con el 52% de las respuestas directamente posicionadas en el 9. Las expectativas al respecto, aunque importantes – 27% confían en su materialización – se muestran menos optimistas.
Figura 4.19 Distribución de pronósticos y deseos ante la afirmación: “Aumentará la atención prestada a problemas percibidos como insuficientemente atendidos, como los prolapsos genitales o la incontinencia de orina”.
También resulta prácticamente unánime – 99% - el anhelo de que los programas de screening de patología oncológica femenina adopten una perspectiva integral. Igualmente es elevada – 65% de repuestas positivas – y relativamente moderada – 60% en el 6,5 – la previsión de que estos cambios se hagan realidad en el horizonte temporal de la consulta, 15 años.
Figura 4.20 Distribución de pronósticos y deseos ante la afirmación: “Los programas de screening de patología oncológica femenina adoptarán una perspectiva integral, reduciéndose las demoras entre la parte preventiva (cribado) y la estrictamente diagnóstica, así como la desigual importancia atribuida a cada actividad”.