En la medida en que cada vez un mayor numero de mujeres concede a su independencia económica y social un valor prominente, predecir la dirección en la que se encaminan la regulación del mercado laboral y la naturaleza e impacto de la política social despierta un comprensible interés. A este respecto hay que recordar que ni en España ni en otros estados miembros de la Unión Europea el acceso de la mujer al mercado de trabajo ha comportado una redistribución proporcional en las cargas del trabajo doméstico entre sexos.
Es un hecho documentado que actualmente en nuestro país la atención a la “familia”- incluyendo aquí tanto los hijos como el cuidado de las personas mayores - sigue suponiendo, , cargas muy superiores para las mujeres que para los hombres, incluso en situaciones de completa equiparación profesional. España se cuenta entre los países europeos con menos servicios para las personas mayores y la primera infancia.
El desacuerdo con la exclusión del mercado laboral de aquellas mujeres al cuidado de sus padres u otros dependientes cuya retribución no permita contratar servicios asistenciales para estos, ocasiona una de las concentraciones de rechazo más elevadas de la consulta, con una mediana de 1, expresión de absoluto desacuerdo en la que se sitúan el 62% de los consultados (el 86% puntuó entre 1 y 3). Tal intensidad y congruencia en el rechazo de ese futuro hace más destacable el acentuado pesimismo del panel que prevé su ocurrencia de modo mayoritario – 62% que puntuó entre 7 y 9 - , concentrándose en la expresión unánime de este pronóstico el 83% alrededor de la mediana de 7 .
Figura 2.3 Distribución de pronósticos y deseos ante la afirmación: “El deseo de maternidad y la necesidad de cuidar a los padres expulsarán del mercado de trabajo a las mujeres con empleos cuya remuneración no admita la subcontratación de personas que se ocupen de la familia, lo que determinará el incremento de determinadas patologías entre los grupos de mujeres que permanezcan en casa (depresión, ansiedad...)”.
La predicción respecto a la influencia retardataria que tendrá la incorporación de mujeres jóvenes al mercado laboral sobre la edad de las mujeres al nacimiento de su primer hijo alcanza una inequívoca polarización afirmativa mostrando una mediana de 8 y con el 90% de las respuestas concentradas entre esta puntuación y sus dos puntuaciones adyacentes.
Figura 2.4 Distribución de pronósticos ante la afirmación: “La creciente incorporación de las mujeres jóvenes al trabajo contribuirá a retrasar la edad media al nacimiento del primer hijo”.
La adhesión al pronóstico propuesto sobre el mayor desarrollo de prácticas preventivas y vigilancia más exhaustiva en el embarazo a causa del retraso en la maternidad, es elevada y consistente: un 93% responde afirmativamente y el 76% de las respuestas se concentran alrededor del 8. Sin embargo tal acuerdo desaparece a la hora de valorar la deseabilidad de este fenómeno, produciéndose una fractura en tres nítidos tercios: con una mediana de 5 para el conjunto de respuestas, un 34% están alrededor del 2, otro 34% se agrupan en torno al 5 y el restante 32% se concentran alrededor del 8 y sus valores adyacentes.
Figura 2.5 Distribución de pronósticos y deseos ante la afirmación: “La competitividad existente en el mundo laboral seguirá disuadiendo a las mujeres de la maternidad en edades jóvenes, lo que llevará a generalizar prácticas preventivas y vigilancia más exhaustiva en el embarazo”.
El análisis desagregado entre los subgrupos del panel de los deseos, altamente dispersos, no mostró diferencias relevantes, lo que indica “transversalidad” en grado de desacuerdo expresado.
En cuanto a los pronósticos sobre la respuesta social deseable y esperable, se pone de manifiesto el elevado deseo expresado de una flexibilización adaptativa de la jornada laboral al cuidado de los hijos. Tal deseo viene avalado por la concentración del 96% de las respuestas alrededor del 8, con un 52% de ellas situadas en el 9. También aquí es importante la disonancia entre estas preferencias y la confianza en que tal pronóstico de flexibilización se materialice, ya que las respuestas netamente positivas – entre 7 y 9 – concitan sólo el 15% de acuerdos, mientras que la franja de 4 a 6, que representa una escasa convicción en que suceda, agrupa el 75% de las respuestas.
Figura 2.6 Distribución de pronósticos y deseos ante la afirmación: “Se producirá una mejora y flexibilización en las relaciones y condiciones laborales: jornadas reducidas, excedencias temporales para cuidado de hijos, horarios móviles, etc.)”
Sobre la deseabilidad de un aumento de la presión social para equiparar el papel de hombres y mujeres en el cuidado de los hijos existe un elevadísimo acuerdo. El 96% de las respuestas se ubican alrededor del 8, y el 8 y 9 reúnen un 83% de éstas. La máxima expresión de anhelo en este sentido,, representada por el 9, atrae el 53% de las respuestas. De nuevo en esta cuestión las expectativas sobre su materialización discrepan enormemente de los deseos tan consistentemente expresados ya que el 85% de los pronósticos se concentran alrededor de la mediana, que está situada en la moderada esperanza de ocurrencia que representa el 6.
Figura 2.7 Distribución de pronósticos y deseos ante la afirmación: “Aumentará la presión social tendente a equiparar el papel efectivo de los hombres y las mujeres en el cuidado de los hijos”.
También el desarrollo de servicios públicos de apoyo, como comedoresn subvencionados, horarios escolares flexibles, etc., recibe un altísimo respaldo – mediana de 9, con un 97% de las respuestas alrededor del 8 - al mismo tiempo que la confianza en la extensión efectiva de tales medidas muestra importantes reservas expresadas por una mediana de 5, con el 75% de puntuaciones agrupadas entre éste valor y sus adyacentes inmediatos.
Figura 2.8 Distribución de pronósticos y deseos ante la afirmación: “Aumentará el número y tipo de servicios públicos de apoyo para trabajadores con hijos (ampliación y flexibilización de horarios de centros educativos, servicios de comedor subvencionados, etc.)”.
Algo similar se manifiesta respecto al incremento de las ayudas económicas para el cuidado de los hijos. Se aprecia una elevada deseabilidad consistentemente manifestada por el 92% de las respuestas centradas del 8 y con un 43% de ellas mostrando una preferencia máxima, ya que asignan la puntuación más elevada, el 9. Esto es compatible con una muy moderada expectativa sobre su ocurrencia real, para la que la puntuación mediana se sitúa en 5, calificación que otorga el 29% de los participantes, al tiempo que el 60% de todas ellas se concentran entre este valor y el moderadísimo optimismo que representa el 6.
Figura 2.9 Distribución de pronósticos y deseos ante la afirmación: “Aumentarán las ayudas económicas públicas para los trabajadores con hijos a su cargo”.
Las respuestas sobre la extensión de formas de trabajo temporal orientadas hacia progenitores con hijos a su cargo siguen un patrón semejante, aunque mostrando un menor acuerdo, tanto respecto a su deseabilidad como en su previsión. Un 74% de los encuestados expresan sus deseos de manera positiva -7 a 9-, pero la confianza en su materialización es débil: tan solo un 12% cree que se adoptaran dichas medidas, mientras un 75% de las respuestas se sitúan en el intervalo de incertidumbre y reserva definido entre el 4 y el 6.
Figura 2.10 Distribución de pronósticos y deseos ante la afirmación: “Se extenderán formas de trabajo temporal destinadas básicamente a progenitores con hijos a su cuidado”.
Tampoco cree el panel que se vayan a producir modificaciones legislativas favorecedoras del acceso a empleos estables de las trabajadoras con hijos– mejora de la regulación de la conciliación de vida laboral – , con un 45 % de encuestados que muestran unas expectativas netamente negativas. Resulta especialmente llamativa esta desconfianza en la capacidad de los representantes públicos para dar respuesta a necesidades percibidas como claramente deseables por el 89% de los participantes, y que concentran el 75% de puntuaciones asignadas alrededor del 8 y 9.
Figura 2.11 Distribución de pronósticos y deseos ante la afirmación: “Se producirán modificaciones legislativas para mejorar el acceso de trabajadores con hijos a empleos fijos y reducir el impacto negativo de su cuidado en la carrera profesional (mejora de leyes de conciliación de vida laboral)”.
Las perspectivas sobre un aumento de la presión social tendente a equiparar el papel de hombres y mujeres en el cuidado de los mayores y enfermos muestran importantes discrepancias. Aunque el 94% desean que aumente - mediana de 9 y 52% de las respuestas asignadas a este valor-, la confianza en que ello se produzca está sumamente escindida. El 33% asignan una puntuación de desconfianza representada por el 5 que se constituye también en mediana, mientras tan sólo el 10% confía en el aumento de la presión social puntuando de 7 a 9.
Figura 2.12 Distribución de pronósticos y deseos ante la afirmación: “Aumentará la presión social tendente a equiparar el papel de hombres y mujeres en el cuidado de los mayores, enfermos y discapacitados”.
El aumento de las aún muy incipientes prestaciones económicas para los cuidadores informales es considerado como deseable por una clara mayoría del 88%. Sin embargo el 75% de los consultados se agrupan entre la indiferencia y la desconfianza respecto a su real puesta en marcha, concentrándose alrededor de una puntuación de 5.
Figura 2.13 Distribución de pronósticos y deseos ante la afirmación: “Aumentarán las incipientes prestaciones económicas públicas y sus cuantías para las cuidadoras/es informales”.
La “formalización” – entendida como lo opuesto a su actual dispensación “informal” - de los cuidados domésticos a niños y mayores dependientes a través de programas públicos de asistencia domiciliaria, ayudas domésticas o comidas a domicilio es percibida como altamente deseable, con una mediana de 9, puntuación que aúna el 56% de las respuestas. A pesar de tan claro deseo, sólo el 45% confían en que esto suceda, con un 76% agrupados alrededor de la indiferencia del 5, que coincide con la puntuación mediana.
Figura 2.14 Distribución de pronósticos y deseos ante la afirmación: “Se “formalizaran” muchos de estos cuidados (cuidado domiciliario de enfermos, atención a personas de edad con determinada dependencia, etc.), ahora informales, mediante la extensión de su provisión por las administraciones públicas (cuidado domiciliario, ayudas domésticas, “comidas sobre ruedas”)”.