Capacitación (“empowerment”) de las pacientes

Los deseos de un incremento de la capacidad de elección en algunas especialidades, pudiendo obviar el filtro de la Atención Primaria, aparecen sumamente escindidos, definiéndose tres posiciones con similar respaldo. Un grupo ligeramente mayoritario - el  36% - avala la indeseabilidad de esta modalidad de acceso expresando una oposición inequívoca, al tiempo que se configura un grupo de decididos partidarios que agrupa al 30% de los consultados. El análisis por colectivos muestra que los profesionales sanitarios, quienes disponen de mayor información específica en estas cuestiones, son los que revelan un mayor interés por el incremento de la capacidad de elección. También aquí se manifiesta una tendencia al pesimismo identificada en toda la consulta, pues la proporción de los que creen que se producirá el acceso directo a algunas especialidades es sustantivamente menor que la de aquellos que manifiestan desearlo (14%).

Figura 4.26 Distribución de pronósticos y deseos ante la afirmación:  “En algunas especialidades se incrementará la capacidad de elección, pudiendo acceder a ellas a través del médico de familia, o directamente si se prefiere”.

Figura 4.27 Distribución de deseos de profesionales sanitarios y el resto del panel ante la afirmación: “En algunas especialidades se incrementará la capacidad de elección, pudiendo acceder a ellas a través del médico de familia, o directamente si se prefiere”.

La posibilidad de que se generalice  el acceso directo a de las prestaciones ginecológicas en el sector público recibe un respaldo muy superior al identificado de manera genérica para el conjunto de las prestaciones, con un 68% de pronunciamientos favorables -55% concentrado en el 8 y 9 – y un contingente de opositores reducido al 16 %. Sin embargo, en el análisis por grupos, los profesionales sanitarios se mostraron menos convencidos y más en desacuerdo con esta propuesta concreta. La proporción de quienes confían en la facilitación de este acceso es similar a la de los que lo esperan para otras especialidades, manteniéndose en el 16 %, y  con una importante centralidad de las respuestas, un 71% de las cuales se ubican alrededor del 5.

Figura 4.28 Distribución de pronósticos y deseos ante la afirmación:  “Se generalizará el acceso directo a las prestaciones ginecológicas en el sector público, sin necesidad de filtros previos”.

Figura 4.29 Distribución de deseos de profesionales sanitarios y el resto del grupo ante la afirmación: “Se generalizará el acceso directo a las prestaciones ginecológicas en el sector público, sin necesidad de filtros previos”.

Cada vez goza de más presencia en los debates sanitarios la aireada atención a las preferencias de los usuario, de la que se espera  que contribuirá a una mayor permeabilidad del sistema. Ciertamente, dicha atención es considerada como deseable por el 91% de los panelistas y claramente como muy deseable por el 41% que sitúan sus expectativas en el 9. Frente a tales preferencias, la confianza en esta capacidad de respuesta de la sanidad es mucho más débil y difusa. Mientras el 10% cree que se producirá, el 81% de las respuestas se concentran alrededor de la desconfianza, con un 27% asignando un 6.

Figura 4.30 Distribución de pronósticos y deseos ante la afirmación:  “La mayor atención que se prestará a las preferencias y opiniones de los usuarios –fortalecimiento de la capacidad de decisión ("empowerment de las pacientes”), información explícita y accesible sobre el comportamiento y resultados de los profesionales y las organizaciones asistenciales, autonomía,.etc.– contribuirá a una mayor permeabilidad del Sistema Sanitario a los intereses de las mujeres”.

El “trade-off” que puede plantearse entre ciertos beneficios del desarrollo tecnológico y la  pérdida de capacidad de decisión informada autónoma es visto como indeseable por el 78% del panel que responde en el  intervalo de 1 a 3, con dos tercios de las repuestas concentradas en las dos puntuaciones mínimas. Un 22% estima que no se trata de una predicción que vaya a cumplirse indefectiblemente y un 70% se sitúa en la indefinición, con lo que tan sólo el 7% creen que se materializará un escenario tan escasamente  deseado.

Figura 4.31 Distribución de pronósticos y deseos ante la afirmación:  “Las mujeres accederán a los beneficios del desarrollo tecnológico –especialmente el asociado con su salud reproductiva y algunas intervenciones como la mastectomía o la histerectomía–, pero “a cambio” de perder capacidad de decisión informada y autónoma”.

La posibilidad de alianzas estratégicas entre proveedores sanitarios y colectivos de mujeres para incorporar al sistema sus intereses compartidos muestra importantes discrepancias, poco acuerdo sobre su deseabilidad y mayor congruencia sobre su próxima realidad. Mientras un 34% expresan su deseo favorable, un 32% se manifiesta contrario a que esto suceda. Este panorama discrepante tampoco  muestra diferencias sustantivas entre grupos. Pero el 41% coinciden en la predicción de su verosimilitud futura, con casi dos tercios de respuestas concentradas en el 6 y el 7.

Figura 4.32 Distribución de pronósticos y deseos ante la afirmación:  “Algunos actores sanitarios –determinadas compañías farmacéuticas, proveedores de servicios cuyo público diana sean mujeres, etc.– buscarán establecer alianzas estratégicas con el sector femenino de los usuarios, contribuyendo a la creación de estados de opinión y a la actuación “lobbystica” para incorporar al Sistema Sanitario servicios y orientaciones de interés compartido”.

La producción de materiales que faciliten la relación entre profesionales y usuarias es fuertemente deseada por una abrumadora mayoría del 87%, concentrándose el 69% de las respuestas en el 8 y 9. A diferencia de otras respuestas del sistema sanitario, los encuestados muestran una relativa confianza en que esto se lleve a cabo, con un 40% de predicciones favorables.

Figura 4.33 Distribución de pronósticos y deseos ante la afirmación:  “Los servicios sanitarios responderán a la creciente demanda de información produciendo materiales y documentos (folletos, páginas web, videos,...) que faciliten la relación entre profesionales y usuarias”.

Resulta interesante comprobar que una importante proporción del panel, con el 79% de las respuestas alrededor del 8  y adyacentes, desea que la creciente información sobre la salud orientada hacia las usuarias del sistema sanitario ejerza presión sobre las inercias del dispositivo asistencial. Las predicciones sobre su impacto futuro son menos rotundas, reduciéndose las respuestas netamente afirmativas al 38% y con un 58% de puntuaciones entre 6 y 7.

Figura 4.34 Distribución de pronósticos y deseos ante la afirmación:  “La creciente información sobre la salud orientada hacia las usuarias del sistema sanitario (Internet, grupos de activismo femenino, etc.) supondrá una importante presión sobre las inercias del dispositivo asistencial “.

Los deseos de que aumenten  las vías de participación en la atención sanitaria específicamente femenina son compartidos por el 96%, y en grado máximo por el 49% que puntuó 9. Las expectativas al respecto son bastante desesperanzadas, ya que la proporción que expresa una confianza inequívoca en el desarrollo de esta participación es del 13%. En cualquier caso,  se trata de un proceso sumido en una importante incertidumbre, ya que el 78% de las respuestas se articulan alrededor del 5.

Figura 4.35 Distribución de pronósticos y deseos ante la afirmación:  “En líneas generales aumentarán las vías de participación y los espacios de elección informada (“empowerment de pacientes”) en la atención sanitaria específicamente femenina”.

La posibilidad de ejercer un “derecho de objeción” ante prácticas sin beneficios aun no demostrados científicamente, o en afirmación de los valores y preferencias de las usuarias de los servicios sanitarios es deseado por el 91%, con la mitad de las respuestas posicionadas inequívocamente en el 9. La confianza en el futuro ejercicio de estos derechos es reducida,  con sólo un 12% de respuestas en el intervalo 7 a 9 y una gran concentración de las respuestas en la zona de desconfianza.

Figura 4.36 Distribución de pronósticos y deseos ante la afirmación:  “Las usuarias de los servicios sanitarios ejercerán un “derecho de objeción” ante prácticas sin beneficios aun no demostrados científicamente, o en afirmación de sus valores y preferencias”.

Los panelistas muestran un marcada proclividad hacia el diseño de  políticas activas de aumento de la oferta de ciertos servicios especializados para las mujeres, lo que se pone de manifiesto en el 91% de respuestas netamente positivas (de 7 a 9). La confianza en ver estos diseños en marcha también es bastante limitada, con el 82% de respuestas alrededor del 5.

Figura 4.37 Distribución de pronósticos y deseos ante la afirmación:  “La constatación de la provisión insuficiente a las mujeres de ciertos servicios especializados llevará a diseñar políticas activas de aumento de su oferta ».