De todos los premios Nobel concedidos desde el comienzo del pasado siglo, 457 han sido otorgados a hombres de cuyos equipos científicos formaban parte mujeres y sólo 11 a mujeres. Pese a que desde hace 25 años en las aulas de las facultades de ciencias de la salud la presencia femenina es mayoritaria, en nuestro país aun no existe ninguna catedrática de Ginecología u Obstetricia. Tal vez esta constatación permita comprender algo más la permanencia, aún documentada, de resistencias a la inclusión sin excepciones del punto de vista de género en las estructuras de gobernabilidad, la gestión y la realización de la actividad científica en biomedicina.
Tampoco lo que se espera de la actividad científica se libra, atendiendo a los resultados de la consulta, de un poco velado escepticismo. En este sentido presentar a estas alturas como si fuera un logro que una proporción mayor de recursos para nuestra investigación se asigne a mujeres resulta particularmente significativo e indica el trecho que queda por recorrer para erradicar el sesgo involutivo de género en cuanto a estrategia, relevancia social, priorización y producción de conocimiento y aplicación clínica.
- En el enfriamiento de las expectativas expresadas acerca de que la priorización de la investigación sea especialmente relevante con los problemas de salud tradicionalmente desatendidos, probablemente juega un papel importante el destacado nivel de verosimilitud que los propios panelistas otorgan al pronostico de que la “medicalización” y la atención selectiva de los especialistas y “expertos” suelen dirigirse y focalizarse en las oportunidades de mercado y de prestigio asociadas a la innovación tecnológica que no siempre es congruente con las necesidades sanitarias percibidas por las mujeres.
- Para concluir, es alentador comprobar la unanimidad que el panel muestra en la formulación de aspiraciones comunes de progreso en el incremento de la incorporación de mujeres a la investigación biomédica, la priorización de líneas de investigación sobre problemas de salud de la mujer reiteradamente desatendidos – aunque la esperanza de que eso vaya a producirse es mucho menos pronunciada - así como de que se corrija el sesgo existente en la proporción de participantes de cada sexo en el diseño de los proyectos de investigación.
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